
EL INMIGRANTE
Por los campos de Almería
vaga un fantasma de plástico y hojalata;
despierta cuando del cielo
le perforan hilos de acero y plata.
Deambula entre invernaderos
en busca de sol y de agua;
perdido va en la maleza
de verdes, alambre y rabia.
Labora sobre la arena
tragando un haz de esperanza,
escala montes sin ojos
y perdidas las miradas.
Se acuna como un niño
entre el algodón de una mata
y duerme como una sombra
hasta que abre puertas el alba.
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